¿Cuáles son las mejores apps para el discipulado?
Usamos nuestros teléfonos para casi todo. Nos despiertan, nos recuerdan lo que tenemos que hacer y nos mantienen conectados con personas de todo el...
Para algunas personas, la idea de que los misioneros busquen apoyo financiero genera dudas:
“¿No es inestable?”
“¿No es irresponsable?”
“¿No debería el trabajo de verdad generar su propio ingreso?”
Son preguntas válidas.
Pero si miramos la Escritura con atención, la asociación financiera en la misión no es pereza ni algo anti-bíblico. Forma parte de cómo Dios diseñó que funcione la iglesia.
En el Evangelio de Lucas 8:1-3 leemos que varias mujeres apoyaban a Jesús y a los discípulos “con sus propios recursos”.
Jesús no trató este apoyo como algo deshonroso.
No lo rechazó para parecer más autosuficiente.
Permitió que otros participaran financieramente en la misión.
Si recibir apoyo fuera pereza, Jesús habría estructurado su ministerio sobre algo irresponsable. Eso no tiene sentido.
En 1 Corintios 9, Pablo dice claramente:
“Así lo ha mandado el Señor: los que predican el evangelio deben vivir del evangelio.”
Compara a los trabajadores del evangelio con soldados, agricultores y pastores, todos los cuales reciben provisión por su labor. Pablo no se disculpa por este modelo; lo defiende como legítimo.
No suena a pereza. Suena a trabajo reconocido.
En Filipenses 4:15-16, Pablo agradece a la iglesia en Filipos por asociarse con él financieramente.
Él llama a esto “asociación en el evangelio”.
No es caridad.
No es lástima.
Es asociación.
El modelo del Nuevo Testamento era una misión compartida. Algunos van. Otros envían.
Si el fundraising se ve solo como “pedir dinero”, puede sonar pasivo o dependiente. Pero, como escribe Henri Nouwen en The Spirituality of Fundraising, pedir apoyo no significa “resuelve mi problema”. Significa: “Quiero invitarte a ser parte de lo que Dios está haciendo.”
Esta diferencia importa.
Si es manipulación, está mal.
Si es presión, está mal.
Si es exageración, está mal.
Pero la invitación es diferente.
Invitar respeta la libertad y la dignidad del otro. Permite discernir, orar y decidir. Considera la generosidad como discipulado, no obligación.
Eso no es pereza. Es obediencia compartida.
Recibir apoyo no quita responsabilidad.
Pablo trabajó duro.
Soportó dificultades.
Plantó iglesias.
Rendía cuentas.
El apoyo no reemplazó el esfuerzo; lo habilitó.
El fundraising bíblico requiere integridad, transparencia y trabajo real en el ministerio. La cuestión nunca es si alguien recibe sueldo o depende de apoyo; la cuestión es si es fiel y diligente con lo que se le ha confiado.
La provisión a través del cuerpo de Cristo no es irresponsabilidad. Es interdependencia.
El evangelio siempre ha avanzado mediante la asociación.
Cuando alguien da, participa.
Cuando alguien va, representa al cuerpo.
El fundraising, hecho con integridad y humildad, no es pereza. Es una de las formas en que la iglesia envía.
Not sure how to start fundraising for missions? We've got a guide to help you get started!
Usamos nuestros teléfonos para casi todo. Nos despiertan, nos recuerdan lo que tenemos que hacer y nos mantienen conectados con personas de todo el...
Caminar en oración es una manera fantástica de conocer un lugar y enamorarse de su gente.
Hay muchas maneras de alcanzar a la gente con el amor de Dios y compartir las Buenas Nuevas acerca de Jesús. La Búsqueda del Tesoro es una...