Acabas de terminar la EDE/DTS. Te encontraste con Jesús de nuevas maneras, participaste en outreach y probablemente creciste más de lo que esperabas. Y ahora aparece la pregunta silenciosa: ¿y ahora qué hago?
Esta pregunta puede ser emocionante, pero también puede sentirse abrumadora. La buena noticia es que no necesitas un plan a cinco años ahora. Solo necesitas tu próximo “sí” obediente.
Veamos algunas opciones realistas y pasos simples para cada una.
Para algunos, el siguiente paso después de la EDE es ser staff en YWAM. Los staff no solo ayudan, llevan visión, moldean la cultura y lideran. A veces esto se ve así:
Si la idea de ser staff despierta algo en ti, el siguiente paso no es planear toda tu vida, sino iniciar una conversación. Aquí algunos pasos:
Ser staff no es una EDE extendida. Es un paso significativo hacia liderazgo y responsabilidad. Para muchos, se convierte en una de las temporadas más formativas de su vida, no porque tuvieran todas las respuestas, sino porque dijeron “sí” al crecimiento enfrentando nuevos desafíos.
La EDE es fundamental y te permitió tocar la superficie de muchas áreas. Si Dios despertó algo específico en ti – liderazgo, Biblia, justicia, pueblos no alcanzados – puede ser hora de profundizar.
En lugar de sobre-analizar, observa dónde te sentiste vivo durante la fase de clases o el outreach. ¿Qué temas te seguían tocando? ¿Qué comentarios te dieron los demás? A menudo, la claridad comienza prestando atención.
Si el entrenamiento adicional se siente correcto, podrías:
Entrenar no es hacer más, es profundizar.
Volver a casa no es un paso atrás. En algunos casos, es la elección más obediente.
La EDE no se trataba de mudar a todos a una base misionera. Se trataba de transformación. La verdadera pregunta no es si dejas YWAM, sino si llevas lo que Dios hizo en ti a tu vida diaria.
Antes de descartar esta opción, pregúntate: ¿y si volver a casa es en realidad obediencia?
Si regresas a casa, podrías:
Volver a casa no significa dejar las misiones. Significa vivir la misión donde estás.
Para algunos, la EDE despierta algo específico: una región, un grupo de personas o una carga que no desaparece. Si es tu caso, no te apresures, pero tampoco lo ignores.
En lugar de tratar de planear toda tu vida, pregúntate: ¿este deseo crece con el tiempo? El llamado tiende a profundizarse, no desaparecer.
Si percibes una dirección a largo plazo, considera:
Las misiones a largo plazo requieren profundidad, resistencia y preparación. No funcionan con adrenalina.
Después de la EDE, la verdadera pregunta no es “¿A dónde debo ir?” sino: “¿Seguiré diciendo sí?”
La DTS te entrenó para escuchar a Dios, obedecer rápido, aprender de los errores, elegir gozo y asumir responsabilidad por tu caminar con Jesús. Esos hábitos importan mucho más que tu ubicación.
A dónde vas importa. Pero en quién te estás convirtiendo importa más.
Tómate diez minutos tranquilos esta semana y pregunta: “Jesús, ¿cuál es mi próximo paso claro y obediente?”
No toda tu vida futura. Solo el próximo paso.
Escríbelo. Compártelo con alguien de confianza. Guarda esa palabra.
La EDE puede haber terminado, pero tu vida misionera apenas comienza.
Start here. Go anywhere.